El Juchimán


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Ídolo olmeca de basalto, encontrado en las márgenes del río Blasillo, dentro de la zona arqueológica de La Venta, Huimanguillo, Tab., en una de las monterías de Policarpo Valenzuela a finales del siglo XIX y traído a San Juan Bautista, hoy Villahermosa, donde se entregó al Instituto Juárez el 30 de junio de 1896, junto con otra escultura de menor tamaño. El Juchimán se convirtió en símbolo de la institución y señorea su escudo. Según Rosendo Taracena es el dios de las aguas negras. El nombre Juchimán, se dice que le fue dado por un estudiante que lo relacionó con un muñeco de nieve muy parecido al ídolo olmeca, que anualmente hacían los estudiantes de una universidad de los EUA, al que denominaban Watchman, que se traduce como Velador. Dicha palabra inglesa, mal pronunciada, daría origen al término Juchimán. En julio de 1973 fue trasladado el original de esta pieza, a la Zona de la Cultura de la UJAT, donde permaneció ubicado, a un lado de las oficinas de Rectoría hasta la década de los 80 del siglo pasado, fecha en la que regresó a su sitio en el antiguo edificio del Instituto Juárez. Fue restaurado en 2005, durante la administración de la rectora Candita V. Gil Jiménez, con el apoyo técnico del INAH.